Prevención
Desde hace un tiempo a esta parte, a nivel mundial hubo un incremento notorio en la incidencia de Melanoma (tipo de cáncer de piel que suele asociarse al control de lunares) en la vida cotidiana de muchos pacientes. Siguiendo esta estadística, existe una alta probabilidad que en poco tiempo sea el cáncer más frecuente del ser humano, en gran parte causado a la indebida exposición al sol.
Si bien la mayoría tienen cura, en determinadas situaciones pueden comprometer la vida del paciente, por lo que es recomendable prestarles especial atención y no subestimarlos.
En definitiva, lo más importante es prevenir a través de la detección precoz de lesiones cutáneas malignas o potencialmente malignas y educar los horarios y alternativas para protegernos del sol.
Pero: ¿qué son los lunares?
Los lunares son crecimientos sobre la piel que se forman cuando las células productoras de pigmento de la piel, llamadas melanocitos, crecen en grupos. Los lunares adoptan distintas formas y tamaños. Pueden ser planos o elevados. Generalmente son redondos (también de forma ovalada) y su tamaño no es mayor que una goma de lápiz. Son, en su gran mayoría, rosados, marrones o de tonalidad oscura (por la exposición al sol). Los bordes son lisos y bien definidos con o sin pelos.
Control de lunares: aprende a reconocer su peligrosidad o riesgo
La mayoría de las personas presenta en su cuerpo entre 10 y 40 lunares. Hasta los 40 años, aproximadamente, es posible desarrollar nuevos lunares. Sin embargo, suelen desaparecer a medida que envejecemos.
¿Quién debe controlar sus lunares?
Hay lunares más difíciles de controlar que requieren seguimiento más estricto. Se observan en cuero cabelludo, palmas, plantas, genitales y región umbilical.
Fuente: Hospital Privado Universitario de Córdoba