En verano, ¿cómo cuidamos nuestra piel?
El factor que más influye en el daño de la piel es la radiación ultravioleta y, aunque proviene fundamentalmente del sol, también se puede encontrar en aparatos artificiales (como las camas solares).
El sol emite dos tipos de rayos ultravioletas (RUV) que dañan la piel: los UVA y UVB. Los UVB (que son los más nocivos) se incrementan entre las 10 a.m. y las 16 p.m., mientras que los UVA (responsables del fotoenvejecimiento) son altos durante todo el día. Es por esto que la protección debería ser permanente.
Para protegerse del sol es importante adoptar conductas saludables que nos permitan desarrollar actividades al aire libre, ya sean recreativas, laborales o cotidianas. Estos hábitos deben enseñarse desde la infancia y practicarlos durante toda la vida.
Antes de exponernos al sol, lo más importante es:
- Usar un protector solar adecuado
- Elegir los de amplio espectro, lo que significa que tienen cobertura para ambos tipos de rayos ultravioleta (UVA, UVB). Esto debe estar explicitado en la etiqueta, con un índice de fotoprotección (FPS-SPF) de 30 como mínimo.
- Los grupos de riesgo (detallados más adelante) deben utilizar protección 50, acompañado de camiseta, gorra y sombrilla.
- Utilizar el mismo factor a lo largo del tiempo. Es habitual que uno comience las vacaciones poniéndose un factor alto y luego lo disminuya a medida que se va bronceando. Esto no es adecuado, ya que el bronceado equivale a un factor de protección 4, por lo que no protege contra futuras agresiones.
- Aplicar correctamente
- Aplicar de manera uniforme y generosa sobre la piel seca, 30 minutos antes de exponerse al sol. Volver a aplicar cada 2 horas y después de la sudoración o baño prolongado.
- No olvidar aplicar en partes como: orejas, labios, párpados, cuello, empeines y cuero cabelludo (en personas calvas).
- No dejar el envase mucho tiempo en el sol ni destapado y chequear la fecha de vencimiento. Una vez abierto su duración en condiciones óptimas es de 12 meses.
Para cuidar nuestra piel, debemos tener en cuenta:
- Evitar la exposición al sol entre las 10 a.m. y 16 p.m.
- Permanecer en zonas de sombra, ya que reduce la radiación recibida.
- Proteger la cabeza y el rostro con gorras o sobreros con ala ancha (más de 10 cm.).
- Utilizar preferentemente prendas de algodón manga largas, pantalones, de colores oscuros.
- Utilizar anteojos de sol que absorban la radiación UV.
- El reflejo del agua, la arena o la nieve pueden intensificar la acción de los rayos solares.
Cuando está nublado debemos cuidarnos igual, ya que las nubes dejan pasar el 80% de la radiación solar. Aunque no los veamos, los rayos están; es ahí cuando nos confiamos, no nos protegemos y el daño se produce.
El sol y los niños
Los niños juegan al sol y pueden pasar horas bajo sus efectos sin notarlo. Sin embargo, su piel es más sensible a las agresiones del sol, debido a que los mecanismos de defensa cutáneo (como las glándulas sebáceas y el sistema pigmentario) se encuentran aún inmaduros. El sol que tomamos desde niños es el que nos va a marcar la piel y sus posibles patologías a lo largo de toda la vida. Por eso es a los más pequeños a quienes más debemos cuidar.
Podemos enseñarles fácilmente cómo deben detectar por si mismos si pueden o no exponerse al sol.
NO: Cuando su sombra reflejada en el piso es más pequeña que su altura.
SÍ: Cuando su sombra reflejada en el piso es más alta que su altura.
Consejos para protegerlos del sol
- Los niños menores de 6 meses no deben exponerse al sol. Si lo hacen, debe ser siempre con ropa que cubra todo su cuerpo. No se aconseja usar protector solar. Los niños menores de 1 año, si bien pueden usar protector solar para alguna exposición ocasional, no es lo recomendable. Estos deben ser sí o sí formulaciones para niños, porque al tener más filtros físicos que químicos son más seguros.
- Aplicarles protector solar formulado especialmente para niños y bebés. Hacerlo de manera uniforme y generosa, 30 minutos antes de salir. No olvidar orejas, cuello, empeines, etcétera.
- Hidratarlos frecuentemente, ofreciéndoles agua. Una correcta hidratación es fundamental para que la piel se defienda de las agresiones.
- Protegerlos con ropa adecuada remeras mangas largas, pantalones, gorros con visera o sombreros con ala ancha, incluso con sombreros que llegan a proteger la nuca.
Además de los niños, las personas que corren mayor riesgo al exponerse son:
- Aquellas con antecedentes familiares o personales de cáncer de piel.
- Quienes tienen cáncer en general, ya que el sol disminuye las defensas.
- Aquellos que toman ciertos medicamentos fotosensibilizantes (diuréticos, remedios para la presión, psicofármacos, antibióticos) que sensibilizan la piel y por lo que pueden sufrir quemaduras.
- Quienes tienen enfermedades fotosensibles (como el lupus).
- Los que presentan alguna infección activa en la piel.
- Las personas que tienen muchos lunares.
Fuente: Hospital Privado Universitario de Córdoba